Prácticamente todo aragonés/a canta bien,
o como puede y sabe, la jota, aunque en esta localidad no se prodiga tanto como
en otras vecinas.
Es frecuente vestir el traje regional por
parte de alguna mujer y niñas pequeñas en los días de las fiestas patronales.
Jota a Bardallur:
“Si la jota es bien cantada
es el más lindo pregón
porque de Aragón entero
Bardallur es el florón."
(Emilio López)

He aquí algunas notas de humor sobre nuestro pueblo que Rafael Andolz canela recoge en su libro "Más humor aragonés" de la Editorial Mira:
"Cerquica del Jalón, Bardallur es pueblo próspero. Los bardalluranos son espabilados. Su apodo lo dice: "zorros". Para ser sinceros, no les viene de ahí el sobrenombre, sino de un hecho, al parecer, histórico: Resulta que una zorra se les comió el pan bendito. Por esa razón le dicen también "el pueblo de la zorra".
Y ahí va la copla:
"En
Bardallur está la zorra,
en Bárboles quien la mate,
en Pleitas quien se la coma
y en Oitura rabian de hambre"
y otra:
"De
Bardallur son los zorros,
de Plasencia los raneros,
de Grisén son los lanudos
y en Bárboles, mosquiteros".
El dance:
Antiguamente se representaba
el dance en la puerta de la iglesia el día del Patrón y comenzaba con esta estrofa:
"El rabadán
me ha mandado
que hiciera las migas canas,
y yo, tan canas las hice,
que me salieron saladas"
Después se recitaban
estrofas tradicionales, pero lo más interesante era cuando se decían
las que hacía referencia al momento presente, con alusiones a lo que
ocurría en la vida del pueblo y otras que aludían a la situación
personal de los danzantes, produciéndose un enfrentamiento verbal al
estilo de las jotas de picadillo.
Incluía también, el "paloteau", donde se cantaban letras
que hacían mención a la Guerra de la Independencia contra los
franceses, como por ejemplo:
"El
rey de España en campaña
y el de Francia en su retiro;
la España será de Francia,
el tiempo será testigo"
o esta otra:
"Anda
francés, vete a Francia
y dile a Napoleón
que se lleve a los soldados
que en Aragón se dejó"
Las últimas representaciones
se llevaron a cabo en los años cuarenta.
Paloteau en un pueblo aragonés
Folklore infantil:
Cuando éramos chicos solíamos cantar una cancioncilla genuina unida a un salto sobre otro niño agachado; decía así:
"San
Isidro Labrador
muerto lo llevan en un serón,
el serón era de paja,
muerto lo llevan en una caja,
la caja era de pino,
muerto lo llevan en un pepino,
el pepino era de carne,
muerto lo llevan a casa del alcalde,
el alcalde era un borrego,
muerto lo llevan a casa del herrero,
el herrero era un cochino,
muerto lo llevan a casa del tio Capuchino,
el tio Capuchino que se enteró
cogió un garrote y nos hizo correr al trote"
También se solía cantar una parecida a esta:
"A la una, andaba la mula.
A las dos, el reloj.
A las tres, San Andrés.
A las cuatro, brinco, salto y hago la cruz de mayo.
A las cinco, mayor brinco.
A las seis, el que la para es un “güey”.
A las siete, brinco y dejo mi “capuchete”.
A las ocho, lo recojo.
A las nueve, el que la para es un nene.
A las diez, otra vez.
A las once, llaman al conde con campanillas de bronce.
A las doce, le responden.
A las trece, el río crece.
A las catorce, el diablo “testoce”.